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Blog de Chef Potro

Historias, recetas y técnicas culinarias...

Jueves, 15 Julio 2010 14:25

Pollo v/s Pollo

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El fin de semana celebramos la mudanza al departamento nuevo de mi hermano, uno de sus amigos llegó con un “pollito con papas”, de esos comprados en el supermercado.

Lo primero que vino a mi mente fue el por qué estaban vendiendo palomas en vez de pollos, lo segundo, que un producto tan malo, feo y seco debía ser denunciado de alguna manera, contra el súper no puedo hacer nada, ya que a ellos no les importa lo que comemos, entonces no tengo otra opción que apelar a los consumidores, para que opten por una alternativa más sana y evidentemente de calidad superior. Por eso trataré de convencerlos de que cocinen sus propios pollitos asados. Si comparamos precio versus calidad, nos daremos cuenta que entre comprar un pollo asado y uno crudo, es más conveniente comprar un pollo crudo. Tenemos que tomar en cuenta eso sí que tendremos un gasto de gas, pero creo que eso no será tan grave, lo que sí resulta una excusa es el tiempo que demora, para ello también tenemos soluciones, así que no desesperen.


 Ahora, cuando comemos un pollo asado de supermercado nos encontramos con una especie de loción autobronceante en su superficie, sí, porque esos pollos están barnizados con un líquido que les da sabor y color a asado, la verdad es que estos pollos están cocidos sin el calor de las brazas, más bien es un calor por convección mezclado con vapor, el vapor impide que se forme esa cascarita crocante que tanto nos gusta, en vez de eso obtenemos una piel oscura (debido al autobronceante) y nada crocante.

Entonces cuál es la solución para comer un pollo sabroso, jugoso y crocante. Muy simple, comprar un pollo crudo, sacarle el exceso de grasa, condimentarlo y meterlo a un horno bien caliente, darle un par de vueltas para que se dore por todos lados y listo (en total debe estar como 30 minutos por kilo de pollo). Eso es un pollo básico, así de simple, esto ya es considerablemente mejor que el pollo comprado.

Pero si queremos realmente vivir una experiencia culinaria, deberíamos darle un poco más de amor al pajarito que nos vamos a comer, entonces aquí van unos consejos, pueden aplicar todas las opciones o algunas, da lo mismo.

  • Cama de cebollas: cortamos un poco de cebolla en pluma y ponemos el pollo sobre ésta, da sabor a impide que se queme el fondo de la budinera.
  • Rellenar con sabor: métanle al pollo todo lo que encuentren… por ejemplo, cebolla, zanahoria, cilantro, apio, laurel, tomillo, orégano, limón, ajo, etc. Lo que quieran o el sabor que quieran que adopte el pollo, también podrían ser frutos secos, como ciruelas, o puré de manzanas (estilo más navideño).
  • Condimentar: es importante que siempre froten el interior del pollo con sal y condimentos, así como entre la piel y la carne también.
  • Agregar grasa: el aceite y la mantequilla siempre son buenas opciones para dar sabor y un color dorado más atractivo. Pueden meter mantequilla entre el cuero y la carne, eso funciona súper bien, lo otro es pintar el pollo con un poco de aceite.
  • Chimichurri: una buena opción saborizante es hacer una mezcla de sabor y aceite, también pueden agregar páprika o algún ají para dar más color, en este paso pueden mezclar aceite con condimentos (orégano, merquén, pimienta, páprika, sal o lo que quieran) y vinagre o jugo de limón, con esto pintan el pollo de vez en cuando mientras se cocina.
  • Inyección: incluso el pollo puede ser inyectado con algún licor, lo más común es usar coñac.
  • Vino o cerveza: otro truco es que cuando el pollo ya este dorando agregar vino blanco o cerveza, esto aporta humedad y aromatiza la preparación, además sirve para rescatar los juguitos del pollo que pueden ser convertidos en una rica salsa.

 Qué pasa si no tenemos tanto tiempo, simplemente porcinamos el pollo, o compramos presas, como trutros, pechugas, o alitas, y asamos eligiendo cualquiera de las alternativas anteriores, y en un horno bien caliente, van a estar listas entre 20 a 40 minutos (según el número de piezas). Una buena opción es ponerlas directamente en la lata del horno, para que tengan espacio y se doren más fácilmente y de manera pareja.

La pregunta del millón, como sabemos que el pollo está cocido, muy simple, solamente tenemos que pinchar un trutro con un mondadientes o una brocheta, debe salir un líquido transparente. En todo caso si respetan el tiempo de cocción y el pollo se ve bien dorado, debiera estar en su punto, la idea es que la pechuga esté jugosa, y nos saquemos ese estigma de que esta parte del pollo es seca y desabrida.

 

Ahora sí que estamos listos para comer un pollo que vale la pena, que sabemos lo que tiene, sin aditivos extraños, ni productos artificiales, puro sabor!!!!

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